viernes, 12 de abril de 2013

Jose Ignacio Lapido: Toda La Poesia Que Nos Arde Y Terminará Por Estallar



 Siete latidos, siete lapidos. Siete corazones que viven, siete discos que dicen: Estoy aquí, mi alma estalla en diez canciones en diez emociones que engarzan todo lo que se siente desde lo más profundo del tuétano del alma de las personas que se beben la poesia; de las palabras que dicen cosas, de las canciones que cantan esas sensaciones que todos quereis sentir pero que en demasiadas ocasiones, os acojona hacerlo.
Jose Ignacio Lapido acaba de sacar al mercado,(¡¡y compradlo coño,apoyemos a uno de los pocos AUTORES, así, con mayúsculas, junto a cierto txantreano, que hay en esta puta peninsula paleta!!). Decia que acaba de parir con delicioso dolor ,"Formas De Matar El Tiempo". Un maravilloso compendio de Rock N Roll, de sonidos que semejan la caricia de esa persona que te ama, y mucha poesia y corazón en cada una de las canciones que el granadino acaba de regalarnos.

 El disco vuelve a estar producido de la mano del  sello, Pentatonia, propiedad de Lapido y  está grabado junto  a ese fantastico acompañamiento habitual que en directo elevan las canciones del ex 091 a la gloria. Esto es: Víctor Sánchez a las guitarras, Raúl Bernal, al piano y al organo, Popi González batería y Paco Solana al bajo.

 En el disco florecen medios tiempos que se zambullen y nadan a contracorriente de ese oceano absurdo del yo más, yo más yo más... que muchas bandas se empeñan en abrazar de manera ridícula.
A besos, casi, se podría decir, Lapido talla en árboles que crecen en nuestro interior esas canciones que acarician el alma. La preciosa "40 días en el desierto" o "Al azar", donde, y no creo que sea imaginación mia, el de Granada casi roza esas canciones que sólo los bebés saben escuchar en toda su magnitud, o esas personas afortunadas que aún poseen la pureza suficiente como para estremecerse cuando suena una nana.
Pero Lapido tambien sabe de la electricidad, del alma que arde, de la sangre roja, muy roja que ruge en unas venas que estallan en canciones llenas de energia como la acojonante "Cuando por fin" o esa tormenta titulada "La ciudad que nunca existió". Canciones éstas, que seguro sonaran de la ostia en directo donde Lapido sigue abanderando ese rock clásico que tan sabiamente sabe realizar y así, continuar rugiendo esas palabras envenenadas de poesía, de verdad, de emociones que tan pocos autores saben sacar desde tan adentro.

No sé si es tiempo de poesía. Tampoco sé si la filosofía del caido, del que resiste, sirve de algo ahora. Ni si ese dedo eléctrico con que Lapido señala la miseria de esta sociedad acomplejada, sumisa e inmersa y estúpidamente feliz en el rebaño, va a cambiar en algo nuestras vidas, pero sería peor mirar para otro lado.

Todas esas armonías que suenan en el álbum, agarradas a las crines de unas voces que funcionan casi como un instrumento más, posibilitan la construcción de un espejo que vuelve dolorosamente real esa imagen, Dorian Gray, que todos tenemos.
Todos esos sueños lúcidos son la roca  con la que Jose Ignacio Lapido crea estatuas de piedra viva que gritan sentimientos, o destila ese whisky, amargo y adictivo que nos embriaga. Y dime, ¿Quien no se  emborracharia con las canciones que este puto poeta vierte en ese vaso en forma de corazón que algunos tenemos?
Y es que el disco es un lobo que aferra sus colmillos a tu alma y desgarra y destroza las emociones que uno tiene a  cada escucha, y, te aseguro que ya llevo unas cuantas, y eso que el disco ha salido hoy miercoles al mercado, que es cuando escribo esto, .
  Sé que Lapido no ha inventado nada, al igual que los poetas no inventaron las palabras, pero nadie como él es capaz de crear tanta belleza, tanta luz, tanto color a partir de esas sombras que nos rodean a todos.. Sí, no llena estadios, sí, sus canciones no suenan en la radio o parece ser invisible para las masas pero ¿nos importa? Lo verdaderamente grande es que, por unos minutos, el mundo se vuelve limpio y fresco, las lágrimas de emoción buscan el viento suave y secarse a la luz del sol.Me temo que alguien se está equivocando,  y es el mundo el que gira al revés. Yo por si acaso voy a esperar, parafraseando a Jose Ignacio, que las nubes se abran y que dejen pasar esa luz majestuosa y rara como si un dios te mirase a la cara...






6 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Ansioso por tenerlo y escucharlo. Solo he escuchado un tema bastante pausado que me ha encantado. El disco anterior me pareció el peor de su carrera (lo cual es el mejor de muchos) por lo que tengo ganas de enfrentarme a este .

Carolynn Underground dijo...

Yo no he escuchado nunca a Lapido, sé de él por lo mucho que te he oido hablar de su poesia, ayer te escuchaba absorta cuando me intentabas mostrar en palabras lo que este autor significa para ti, me decias lo mucho que te identificas con él y lo que te apasiona...esas letras que harías y haces tuyas...y hoy leo el post y vuelvo a quedarme un rato absorta...quiero escuchar a Lapido y ojalá me haga sentir aunque sea una pequeña parte de lo que ví en tus ojos, eres único chico rockero.

ned henry dijo...

El disco da sus primeras vueltas, las primeras pasadas. Tan substancioso como de costumbre el granaino.

Buenas noches TwoHeads.

Pd. Buena reseña.

Addison de Witt dijo...

Estoy deseando echarme a los oidos lo último de Lapido, me gusta mucho, como siempre, gran entrada amigo.
Abrazo y buen fin de semana...

Luther Blues dijo...

A este tio jure seguirle la campaña por mas que haya un mar de distancia jeje . Brillante entrada rojillo querido para adentrarme aun mas con Lapido
un abrazo rocanrolero

Rober dijo...

Hace ya tiempo de la última vez que tuvimos ocasión de verlo en el Antzoki. Por fechas me viene mejor Zaragoza, ¿ te cuadra TwoHeads ?