sábado, 2 de agosto de 2014

Matt Charette: Un Mar Intenso Y Plagado De Tormentas


Aún no estoy muerto. No, porque las canciones se enredan en mi como un viento suave de verano y me impulsan hacia arriba, a esos lugares que se pierden en el día a día y que solo encuentro en sueños.
No estoy muerto porque mi vida son canciones y, ¡joder, recuerdo tantas! No estoy muerto aún porque necesito la emoción de lo nuevo tanto como necesito recordar a todas esas amantes de tres minutos cincuenta que le dieron a mi vida un sentido cuando, ésta, solo poseía un retorcido atisbo de futuras locuras y esquizofrenias del alma.

Una tarde de 1964, Woody Guthrie llevó a su hijo Arlo al patio trasero de su casa y le forzó a memorizar las últimas estrofas de su canción "This Land Is Your Land".
Guthrie no podía tocar la guitarra y apenas podía hablar, y temía que, si su hijo no la aprendía, su canción se perdería tras su muerte; Y Guthrie, como Charette, como tantos músicos subterráneos e ignorados luchan por perdurar, no tanto ellos como personas o egos, como por ofrecer al mundo esos pedazos de alma que necesitan arder fuera de uno mismo para que la vida tenga un sentido, por absurdo que este sea. Porque, ahí radica el quid de esta vida desperdiciada en demasiadas ocasiones; Cuando la cabeza da demasiadas vueltas y el cerebro queda frío como el peor día de invierno; cuando crees que eres demasiado viejo, demasiado joven, demasiado listo o demasiado tonto. Cuando te estás quedando atrás, perdiendo el paso, o tropezando, cuando lo que arde en tu alma es la necesidad de estallar en una supernova maravillosa o en un fuego artificial, mágico y único por breves segundos. Aunque, al final, terminas arrastrándote lentamente en un interminable y tedioso meandro del río de la vida que persiste en señalar cuanto, cuanto te equivocas. Entonces, si llegas hasta allí, nada importa ya, no importa lo que hagas si empiezas dándote por vencido.
Si el vino no llega al borde de tu vaso, o si se derrama por los empujones que una muchedumbre rabiosa te profiere Si el viento te arrincona, mientras te sujetas con una mano y se suelta la otra y el sentimiento quema como la peor de las hogueras donde quemaban a las  brujas de las que te podría haber enamorado. Y ese otro fuego, el que mueve tu locomotora necesita un estallido emocional para encenderse y arrancar de una puta vez; y aunque la madera sea fácil de encontrar tú no sabes como cargar con toda.
Entonces es cuando necesitas una canción, mil, todas las canciones hermosas del mundo, para cantarlas con la voz quebrada y el alma desafinada, y gritar de amor, y besar con rabia y acariciar las rocas y deshacerse las manos, golpeando a puñetazos el mar..la vida.
Porque hay algo en tu cabeza que te gustaría escupir. Que alguien, en algún lugar debería estar escuchando eso que te quema dentro... pero, ¡joder, sigue atrapado en la lengua y encerrado en una celda estúpida de tu cabeza!Y eso te jode tanto, tanto..que te acojonas de pensar que se puede perder para siempre en el fondo del alma. Y tienes miedo al pensar que podrías olvidarlo. Y tus miedos nadan por las lágrimas que hay en tu interior. Y la boca del león orgulloso que creías ser, se abre y es entonces cuando eres consciente de lo temibles que son sus dientes y su mandíbula empieza a cerrarse contigo dentro.  Y te dices, te convences, que si esto fuera un poema, si esto fuera una canción, si la música del mundo acompañase a estos pensamientos nada malo podría suceder, porque los monstruos se volverían notas, los miedos poesía y el llanto risa.
Y es entonces cuando te gustaría ser Matt Charette, para no preguntarte  qué demonios estoy haciendo En esta carretera por la que voy caminando, en esta senda que estoy tomando . En esta curva que estoy dando. En este camino que estoy recorriendo, en este sitio que estoy ocupando. En este aire que estoy respirando.

Y entonces, no antes, te paras a escuchar "For Mom", "Carry On", "I'll Sleep When I'm Dead", "City Streets", "Restless", "Wreckage" y todas y cada una de las doce canciones que componen este maravilloso "Back East" del músico radicado en Boston, con un amor por los sonidos terrosos, proletarios e intensos que marcan a fuego las canciones en el alma del que siente y quiere vivir de un modo antiguo, honesto, vagabundo.
Primer álbum de un autor intenso, poderoso, cargado de ese fuego que arde, lo quieran o no, dentro de algunas personas. Personas como Chuck Ragan, como dave House, como Ben Nichols, como Woody Guthrie, personas que navegan por un mar intenso y plagado de tormentas pero, también, con los horizontes más hermosos y mágicos que uno puede imaginar. Un mar que te hace cuestionar en las horas más oscuras ...De esta guitarra que estoy tocando, de este bajo que estoy acariciando. De esta poesía que estoy arrancándome del alma, de esta canción que estoy cantando, de su melodía, de las palabras que estoy escribiendo, de todo lo que siento y vivo de todo eso  que estoy pensando, de este océano de horas en el que pataleo y evito beber ¿A quién estoy ayudando, qué estoy destrozando? ¿Qué estoy dando, qué estoy recibiendo? ¿Por qué estoy caminando, hacia dónde estoy corriendo? ¿Qué estoy diciendo, que estoy aprendiendo?
¡Todo merece la pena la ostia! Merece la pena si hay alguien que quiera escuchar, si hay alguien que se pare un puto segundo de su existencia y preste atención a una frase, a un estribillo, a una melodía.
Todo merece la pena si existen tipos como Matt Charette que nos recuerden nuestras hermosas e indestructibles fragilidades. Que señalen caminos maravillosos para perdernos, que prendan la pólvora reseca del alma y nos convierta en fuegos artificiales para siempre...

Matt Charette:Carry On

Matt Charette:Set In My Own Ways

Matt Charette:Restless











1 comentario:

Carolynn Underground dijo...

Inevitablemente se te van los pies en lo que termina siendo un baile, para mí el baile de la vida, detrás de las notas de esta "Carry On", y lo mejor de todo es tener con quien bailarla chico rockero,,,:)
Buen finde